Amarre De Amor Con Cebolla | Materiales, Pasos, Aplicabilidad Y resultados

En la cultura gitana, los amarres y cualquier tipo de hechizos se trabaja con tubérculos desde hace muchísimo tiempo se le tiene mucha fe. Una fe que radica en la imagen de las raíces y el poder del crecimiento de lo que pidamos, como crecen estas en la tierra.

Se trata de un hechizo de magia blanca en la que los expertos, por la bondad de sus orígenes, recomiendan que se haga desde la total pureza, sin intentar forzar amores o personas que verdaderamente consideremos que no van a amarnos. En este articulo vamos a explicar como hacer un amarre de amor con cebolla.

Qué se necesita para el amarre con cebollaamarre con cebolla

  • Una cebolla
  • Un vaso de vino
  • Una foto de la persona que quieres
  • Sal marina
  • Mesa con mantel blanco
  • Cuchillo
  • Cajita de madera

Pasos a seguir

  • Pica los aros de cebolla y colócalos en el centro de la mesa con el mantel blanco.
  • Haz un círculo con la sal y coloca la foto en el centro.
  • Vierte el vino sobre la fotografía.
  • Pon la foto dentro de la caja y sobre la foto, agrega la cebolla picada.
  • Cierra la caja y entiérrala bajo una tierra que consideres fértil.

¿A quién se le puede aplicar un amarre?

Este hechizo es muy puro y puede hacerse tanto a hombres como mujeres. Pero según la tradición gitana, se recomienda que sean personas prestas a esta relación deseada.

Nadie que haya evitado la posibilidad del vínculo o que se haya resistido antes, será capaz de enamorarse bajo este hechizo que se funda en el crecimiento natural del amor como las raíces de la cebolla en la tierra.

¿Cuándo se verán los resultados?

El tiempo para ver los resultados del amarre de la cebolla es comparado con el tiempo de crecimiento del tubérculo en la tierra. El ritmo de este hechizo depende la fertilidad de la tierra en la que haya sido enterrada la cajita y de lo sereno y fresco que sea el ambiente en el que esté.

El tiempo en el que crece una cebolla en la tierra es una metáfora, en los gitanos, del tiempo en el que las raíces del amor son capaces de crecer en el corazón del ser amado.

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